15 de septiembre de 2008

CONVOCATORIA

I PREMIO DE ENSAYO EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
PARA PROFESORES-INVESTIGADORES ADSCRITOS AL COLEGIO DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES

BASES

Con la idea de promover y difundir el trabajo de los profesores investigadores adscritos al Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la coordinación del colegio, abre la presente convocatoria, en la que podrán participar:

1. Todos los Profesores-Investigadores cuya adscripción básica sea el Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

2. No podrán participar el coordinador del colegio, ningún integrante del Consejo Editorial así como ningún académico que se encuentre en funciones administrativas.

3. Cada concursante deberá enviar un ensayo, con tema dentro del ámbito y objetos de las humanidades y las ciencias sociales, cuya extensión mínima será de ochenta cuartillas y no deberá rebasar las 200.

4. Los trabajos deberán estar escritos en español y deberán ser inéditos como conjunto.

5. Los autores deberán concursar con un solo trabajo.

6. Los ejemplares se presentarán sin firma, bajo lema o pseudónimo, en sobre cerrado que, con el título de la obra y el propio lema en el exterior, contenga una hoja con los datos del autor, correo electrónico, teléfono de contacto y breve reseña bio-bibliográfica.

7. Los trabajos deberán presentarse debidamente engargolados, entregados por triplicado, en fuentes Arial o Times New Roman, de 12 puntos, en un espacio de 1.5, y por una sola cara. Para el sistema de citación se deberá seguir el formato APA.

8. El premio consistirá en la publicación del trabajo ganador como parte de las ediciones de la UACM.

9. El ganador recibirá como premio la publicación del libro, y el 10% en ejemplares como concepto de regalías. La coordinación del colegio apoyará la presentación del libro en los planteles de la UACM.

10. Los derechos de la primera edición pertenecerán a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

11. Los trabajos deberán enviarse a la oficina de coordinación del colegio de HyCS ubicada en Av. División del Norte 906, cuarto piso, a partir de la publicación de esta convocatoria, que cerrará el día 30 de enero de 2009, a las 19 horas.

12. El resultado será dado a conocer el 15 de mayo del 2009 del año, a través de la página web del Colegio (http://chycs.uacm.edu.mx/).

13. El jurado estará integrado por tres reconocidos ensayistas, y sus nombres serán dados a conocer después del fallo.

14. La decisión será inapelable y el jurado calificador estará facultado para resolver libremente cualquier duda u omisión que aparezca en estas bases.

15. Los trabajos no premiados podrán devolverse durante los diez días hábiles a partir de la publicación del fallo. Después de esta fecha, podrán ser destruidos.

12 de septiembre de 2008

Humor en serio

El lenguaje nos permite no solo designar objetos, también expresar sentimientos, reflejar impresiones y comunicar nuestro interior con el exterior.

Orígenes de los términos relacionados con el humor.


La misma palabra humor tiene una historia muy interesante. Y antigua: es preciso remontarse casi 2.500 años, hasta Hipócrates (469-399 a.C.) el padre de la medicina, para llegar a sus raíces. Él pensaba que la clave de la salud estaba en la proporción de cuatro humores del cuerpo: la sangre, proveniente del corazón; la flema, derivada del cerebro; la bilis amarilla, secretada por
el hígado; y la bilis negra o atrabilis, del bazo. Cada humor correspondía a un temperamento y de allí el carácter sanguíneo, el flemático, el bilioso y el atrabiliario. El exceso o la carencia de alguno de ellos producía mal humor. Por el contrario, del balance de ellos dependía el buen humor. A un inglés, el dramaturgo Ben Jonson (1572-1637) se le atribuye haber empleado por primera vez el término fisiológico humor aplicado a aquello que motiva la risa. La obra en que ocurrió este traslado, luego adoptado en muchas lenguas, fue Cada cual según su humor.

Todos estarán de acuerdo en que un chiste genial produce buen humor. Según el lexicógrafo Héctor Zimmerman, el vocablo chiste no siempre ha tenido tan buena reputación. Viene de los dichos graciosos que por lo general eran obscenos. Se contaban, por ello, en voz baja, tras pedir silencio con un "chistido"; es decir, tras chistar (llamar la atención de alguien con el sonido chist), que, de acuerdo con el Diccionario de la Academia, es la raíz onomatopéyica de la palabra. Es decir, la que se origina por la imitación de un ruido.

Según el mismo Zimmerman, broma en griego significaba aquello que es consumido, caries. Luego recibió ese nombre un molusco que carcome las embarcaciones de madera y crea galerías por las que entra el agua, con lo que las naves se vuelven más pesadas. De la idea de peso se pasó al de molestia y luego al de burla. En el DRAE se cuela el molusco, pues señala como etimología de la palabra a los términos de origen griego teredón y carcomer. Teredón significa gusano, carcoma o polilla en grecolatino. Y una de las acepciones que más líneas merece en la definición de "chiste" del Diccionario es la del "molusco lamelibranquio marino". No es broma: cualquiera puede comprobarlo.

Al español llegó del inglés el vocablo gag, aceptado ya por la Academia, que es un efecto cómico o inesperado en una película o en un espectáculo. Lo curioso es que la definición de gag en el Webster¿s Dictionary and Thesaurus hace referencia a obstáculos para la boca: ya sea censuras contra la libre expresión o aparatos empleados por dentistas para mantener las mandíbulas separadas. Solo la última de ocho acepciones habla de chistes improvisados, y aclara que es un uso coloquial. Lo cual deja a más de uno con la boca abierta.

La palabra calambur, así escrita, está aceptada en español y designa un juego gracioso de palabras. Su origen, por supuesto, es el vocablo francés calembour, de idéntico significado. Más recomendable es su sinónimo retruécano, designado de esta manera por tratarse de un trueque de sentidos y vocablos.

Una persona propensa a hacer reír con sus dichos y hechos es un payaso, y con tal definición figura en el DRAE, que acogió esta palabra de origen italiano en el siglo XIX. En el XVIII se comparaban en Italia a los cómicos y farsantes con un costal de paja, por la forma como se disfrazaban. Paglia es paja y pagliaccio es algo similar a un costal. Los franceses tomaron la paja (paille) y llegaron al paillase. Nosotros fuimos al grano y nos quedamos con el payaso.

También nos llegó del italiano la palabra caricatura. Caricare significa "cargar" en la lengua de Dante, porque tales dibujos van cargados de una intención satírica.

A propósito, sátira era para los romanos una comida compuesta por varios platos mezclados. Satis significa "bastante"; está relacionada, pues, con "satisfacer" y "saturar".

Por: Soledad Moliner

Publicado en: EL TIEMPO

28 de agosto de 2008

¿Quién define lo que es leer?

Un debate inexistente en México

Gregorio Hernández Zamora

Un punto crucial de todo debate serio sobre la lectura y los lectores en las sociedades democráticas contemporáneas es quién define lo que es leer. En México, este debate es simplemente inexistente, pues las elites intelectuales, políticas, educativas y económicas, desde su posición de poder, asumen que las masas no leen: ni saben, ni les gusta ni les interesa

Me desconciertan las voces de alarma de aquellos que sin apartar la nariz de sus muchos libros, atesorados en opulentas bibliotecas privadas, dicen que la mayoría de gente no lee, pero difícilmente ponen un pie en los barrios pobres de este país para conocer lo que los jóvenes y adultos pobres efectivamente están leyendo , las razones por las que eligen leer lo que leen, y las maneras no convencionales que tienen de leer. Es más fácil, desde la comodidad del prestigio bien ganado como escritor, secretario de Estado, o locutor de moda, simplemente prescribir –si no imponer– a todo un país lo que cuenta como leer y lo que las masas deben o no deben leer.

Los que “sí leen”

Al secretario del Trabajo, Carlos Abascal, le pareció que la novela Aura , de Carlos Fuentes, no era apropiada para su hija, y por lo tanto para el resto de los adolescentes. Al secretario de Hacienda, Francisco Gil, le pareció que las masas, cuando leen, leen revistas semi-pornográficas. A muchos maestros de secundaria les parece que los libros y revistas que los alumnos leen por iniciativa propia, gusto y necesidad, no cuentan como lectura. A las iglesias y grupos ultra-conservadores les parece que los libros de texto gratuitos no deben contener temas e información científica y abierta sobre sexualidad (que no ‘reproducción'), y que, por el contrario, los alumnos deberían leer el catecismo (no La Biblia; eso sería caer en un inaceptable protestantismo de corte luterano).

Finalmente, a muchos intelectuales y escritores mexicanos les parece que sólo existe una “verdadera lectura”: la que se realiza por el puro placer de leer y que abarca sólo obras literarias. Veamos dos ejemplos: “La lectura es un acto gozoso, por el simple placer de leer, no un acto obligado para informarse, aprobar una materia o hacer una tarea” (Víctor Hugo Rascón Banda); “Que alguien lea por puro gusto, por el placer de leer, es la prueba definitiva de que realmente es un buen lector... un lector auténtico” (Luis Felipe Garrido ).

Los que “no leen”

1992-93: Ciudad Neza. Durante algunos meses visité Ciudad Neza y platiqué con estudiantes de secundaria sobre sus prácticas culturales, especialmente las que tenían relación con el consumo de bienes simbólicos como programas de televisión, música y lectura 3 . Encontré una realidad contundente: ciertamente el consumo cultural voluntario de los jóvenes de las clases populares está formado, fundamentalmente, por productos de la industria cultural comercial: programas de televisión, películas comerciales y toda la literatura escrita alrededor de éstos: revistas como Eres, TVyNovelas y De 15 a 20 , todas orientadas a las figuras y temas televisivos, pero también, muy significativamente, al lenguaje y a los temas críticos de los adolescentes. El título mismo de la revista Eres aporta una clave crucial para entender las prácticas de lectura juveniles: leer no es una cuestión de “gusto” o “placer”, sino un acto circular de identidad: uno se busca a sí mismo en lo que lee y uno se construye a sí mismo por lo que lee.

Además de estas revistas, los adolescentes de Neza realizaban una lectura de libros diferenciada en tres clases: libros prescritos por la escuela (libros de texto y algunas novelas cortas, como La tía Tula o El viejo y el mar ); La Biblia; y libros leídos por propia iniciativa, básicamente best-sellers o literatura “de Aurrerá”, como Nacida inocente, Un mexicano más, Lo negro del Negro Durazo y Los hornos de Hitler, entre otros. Encontré también que, debido a su alto precio, los chavos compraban estas revistas o libros y se los rolaban, y que no los leían en forma individual, sino en voz alta y compartiendo con otros sus comentarios.

En resumen, descubrí que además de ver tele y jugar Nintendo, muchos jóvenes leían intensa y extensamente de material comercial, pero indiscutiblemente ligado a sus identidades y necesidades como jóvenes de clase pobre.

1994-95: Cuautitlán, Ecatepec y Neza . Durante el ciclo escolar 1994-95 realicé una investigación en secundarias públicas del estado de México para conocer las concepciones y prácticas pedagógicas sobre la lectura y la escritura en estas escuelas 4 . Entrevisté a 25 maestros de español en escuelas de tres municipios, realicé observaciones de clase, y recolecté y analicé libretas de español de alumnos de los tres grados.

En relación con la lectura encontré tres cosas:

1) Todos los maestros aseguran que a los alumnos “ni les gusta ni saben leer”, porque, a decir de ellos, “no tienen el hábito de la lectura”. Rascándole un poco, los maestros piden leer a sus alumnos básicamente literatura de autores “trascendentes”, justamente como Don Quijote de la Mancha, La Iliada o El cantar del Mío Cid. Su prioridad pedagógica es “formar el hábito de la lectura”, para lo cual asignan “controles de lectura”.

2) Pregunto entonces a los maestros si, por casualidad, han observado que sus alumnos leen otro tipo de material, temas no pedidas por la escuela. La respuesta es casi unánime: sí. No sólo leen, leen con interés y comprensión. La maestra Susana, de Ecatepec, me lo explicó así: “Ellos mismos se van prestando los libros. Se los recomiendan y los leen... ¡Yo digo que los leen con mucho interés porque incluso se pelean a veces por ellos'... pero es... ese tipo de lecturas. ”.

Angel, maestro de Cuautitlán, fue más elocuente: “habíamos acordado con los muchachos que eligiéramos un libro ellos y uno del programa. Nada más que esto falló porque los muchachos, aunque estaba dentro de sus intereses , querían leer mucho, best seller , y ... a mi juicio no se me hace muy ilustrativo ¿eh?. Querían leer algo así como... ¿Perdida Inocente?... ¿Nacida inocente?.. de ese tipo ¿no?... Las drogas y todas esas cosas.. . No se me hicieron ese tipo de lecturas ¿no?. Y pues, obvio, siempre se intenta buscar libros que ya [enfatiza ya ] hayan pasado por la trascendencia literaria... que de hecho ya sean importantes, a nivel nacional o mundial”.

Escuché este tipo de respuestas una y otra vez, maestro tras maestro, escuela tras escuela; pero lo que realmente me asombró fue el gesto y tono de voz que los maestros hacían al pronunciar los títulos que los alumnos sí leen: arrugaban la nariz y su voz no podía disimular un tono de repulsión.

3) En resumen: la escuela prescribe autores “trascendentes”; los alumnos eligen leer best-sellers, no por “el placer de la lectura” sino porque el lenguaje y las temáticas de estos libros los tocan. La escuela prescribe lectura individual, “autónoma”; los alumnos eligen lectura colectiva, comentada y compartida en espacios fuera o al margen o aún en contra de la escuela misma.

1989: Los Angeles. En Lives on the Boundary 5 (Vidas al margen), un libro de corte autobiográfico que se ha convertido en lectura obligada para estudiantes de educación en Estados Unidos, Mike Rose relata su larga y penosa trayectoria desde los barrios pobres del sur de California hasta las aulas de la UCLA, donde actualmente es profesor en educación. Su relato describe el tipo de trabajo pedagógico que un hijo de la clase obrera necesita para entrar a la conversación , es decir, para familiarizarse con el lenguaje y entender los temas y discusiones implícitas en las obras literarias y los libros académicos.

Durante varios años, Mike Rose y Glynda Hull 6 , investigadora de la Universidad de Berkeley, han trabajado pacientemente con estudiantes etiquetados como “analfabetas” o “intelectualmente deficientes”, justamente aquellos que “no saben” o “no les gusta” leer; y han descrito la enorme dificultad que para los miembros de las minorías étnicas (negros, mexicanos y pobres de todo tipo) representa apropiarse de un nuevo lenguaje que les es ajeno, frente al cual se sienten ineptos, estúpidos y alienados; y del cual terminan auto-excluyéndose.

Nada es más exclusivo (o sea excluyente), dicen estos autores, que el lenguaje literario y académico: es un lenguaje ‘intelectual', pedante, limitado a un número pequeño de iniciados que prefieren conversar entre ellos. Entrar a la conversación , explica Rose, implica un largo proceso de socialización dentro de una comunidad de hablantes y de lectores: “La jornada en los niveles altos del sistema educativo exige apoyo y guía a lo largo de todo el camino. Necesitarás gente que te guíe en conversaciones que parecen extrañas e intimidantes. Necesitarás modelos, muchos modelos, gente que te ayude a centrarte en tus propias ideas emergentes” (Rose, 1989: 48).

Este soporte social e intelectual, indispensable para entrar en la lectura literaria y académica es justamente lo que nuestros alumnos pobres no tienen ni tendrán a su disposición, pues los libros –sean pocos o muchos; literarios o científicos– no generan por sí solos la interacción humana sin la cual no es posible el acceso al mundo del lenguaje, sea hablado o escrito.

Como parte de su programa editorial dirigido a maestros de educación básica, la propia SEP ha publicado traducciones de obras científicas de investigadores del primer mundo, entre las cuales está Escuelas para pensar: Una ciencia del aprendizaje en el aula, de John T. Bruer 7 , que incluye un capítulo en el que se cita con detalle el trabajo de Hull y Rose. Pero la propia SEP parece no leer lo que publica.

2002: Iztapalapa. Como parte de mi investigación doctoral actual , he platicado por varios meses con decenas de adultos y jóvenes de Iztapalapa: mujeres amas de casa, hombres subempleados o desempleados, gente que ha desarrollado una amplia gama de estrategias para sobrevivir, no a la “pobreza extrema”, sino a la riqueza extrema de unos cuantos que les arrebata hasta lo más indispensable. Caminando por las polvosas y empobrecidas calles de Iztapalapa encontré que, además de desmanteladores de autos, ex presidiarios y jóvenes pandilleros, hay taxistas-historiadores (que investigan en archivos y bibliotecas la historia prehispánica y moderna de sus barrios), madres-doctoras (que han tomado a su cargo la salud de sus familias a partir de libros de medicina naturista como La salud al alcance de todos ) jubilados-educadores (que coordinan talleres de historias de vida y lectura reflexiva de “hojas” con personas mayores), “rezagados educativos”, que son educadores (personas que organizan y coordinan talleres de estudio crítico para otros en peor situación), redes de salud alternativa (que compran colectivamente libros, los fotocopian, los distribuyen y utilizan efectiva y creativamente para cuidar la salud física y mental de gente “que no lee”), grupos religiosos de base (formados por hombres y mujeres humildes que, bajo la guía de teólogos progresistas, se reúnen no sólo para orar, sino para estudiar La Biblia, hacer “análisis de la realidad” –a partir de periódicos como La Jornada y revistas como Proceso – y actuar para cambiar su situación y la de otros aún más pobres), mujeres maltratadas (que encuentran alivio en libros como Dios mío, hazme viuda por favor escrita por la actual titular de Sedesol ); jóvenes vendedores que han comprado y leído las obras completas de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, porque hablan de jóvenes ; obreros jubilados que hacen gestión social y que me han recomendado ampliamente leer La familia Burrón.

Leer por leer vs leer para hacer

“Hojas”, “folletos”, “volantes”, “tarjetas”, “pergaminos”, “fotocopias de libros”, “best-sellers”, “periódicos”, “revistas” e “historietas”; no libros . Eso es lo que la gente “que no lee” sí lee, que elige leer, que necesita leer. Leer para curar; leer para encontrar las raíces culturales propias; leer para entender la realidad social y transformarla con acciones; leer para cuidar la salud y curar a los enfermos; leer para mirar el propio maltrato y aliviar el sufrimiento; leer, incluso, para evadirse de una realidad de pobreza aplastante. No leer “por puro gusto, por el placer de leer”. ¿Son entonces lectores o no?

Personalmente, como originario y habitante de Neza –en sus tiempos de polvo y lodo-, nunca conocí la “lectura por placer”, ni en mi casa ni en la escuela. Me inicié realmente en la lectura con los libros de texto gratuitos de la SEP, con algunas historietas como Duda: lo increíble es la verdad , y Los agachados , de Rius; y más tarde con libros, folletos, revistas y novelas que me permitieron entender la pobreza de mi familia, de mi comunidad y del país.

Pero no leí “solo”, sentado en un cómodo sillón, pues ni teníamos sillones en mi “casa” (según Gabriel Zaid, “leer es una actividad mental y solitaria”), sino junto a otros estudiantes y trabajadores del oriente de la ciudad con quienes compartíamos actividades de organización y trabajo colectivo, que nos obligaba a informarnos para actuar. Quienes han tenido o tienen la suerte de tener cómodos sillones, bibliotecas enteras en sus casas, padres universitarios, y tiempo y silencio para leer y disfrutar “el aroma de los libros” o “el placer de la lectura”, no pueden proyectar sus prácticas de lectura, que son prácticas de clase, al resto del país.

¿Quién define lo que es leer?

Notas :

1 . La Jornada , 13 de agosto de 2002
2 . Luis Felipe Garrido (1998). Cómo leer mejor en voz alta. México: SEP.
3 . Hernández Zamora, Gregorio (1994). Implicaciones educativas del consumo cultural en adolescentes de Neza:¿Más turbados que nunca? México: DIE-CINVESTAV.
4 . Hernández Zamora, Gregorio (1997). Concepciones y prácticas pedagógicas sobre la lengua escrita en secundarias urbanas del estado de México . México: SEP-CONACYT.
5 . Mike (1989). Lives on the Boundary. New York: Penguin Books.
6 . Hull, Glynda & Mike Rose (1989). “Rethinking Remediation. Toward a Social-Cognitive Understanding of Problematic Reading and Writing”. Written Communication, Vol. 6 No.2. April 1989, 139-154.
7. Bruer, John T. (1997). Escuelas para pensar: Una ciencia del aprendizaje en el aula . Barcelona: SEP-Fondo Mixto-Paidós (Biblioteca del Normalista).
8 . Hernández Zamora, Gregorio (2002). Identity and Literacy Development: Life Histories of Marginal Adults in Mexico City. University of California, Berkeley.

Publicado en: www.sepiensa.org.mx

23 de agosto de 2008

PALABRAS EN JUEGO: LOS AROS ACADÉMICOS

La fiebre del deporte es un fenómeno social que va desde la pasión de la afición hasta la vivencia razonada de las instituciones en la difusión internacional del idioma.

Así, la historia del Diccionario de la lengua Española ha evolucionado desde la incorporación de voces de ciclismo en 1899 hasta la superación del millar de términos en la edición del 2001. Y ha desarrollado una singular carrera de relevos que ha tenido sus fases de aceleración en 1925, 1970 y 1992, al rebufo de los Juegos Olímpicos de verano celebrados en Amberes, México y Barcelona.

Durante la última Olimpiada, entre el 2004 y el 2008, la expresión deportiva se ha vuelto un ámbito de observación y de creación de argumentos para el buen uso del idioma, gracias a la labor de entidades como la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Fundación del Español Urgente.

En el 2005 y el 2006, el Diccionario panhispánico de dudas y el Manual de español urgente han aportado 101 términos para 18 disciplinas deportivas olímpicas de verano y han generado orientaciones para atender a cinco anillos de interés en las formas de expresión del lenguaje de los medios de comunicación: extranjerismos, sinónimos, vulgarismos, tópicos y dudas y errores gramaticales.

El Diccionario esencial de la lengua española amplió en el 2006 el número de términos deportivos prestando especial atención a numerosos americanismos y, en el 2008, la Fundación del Español Urgente ha sugerido grafías y gentilicios de ciudades sede y subsedes, ha comentado giros del lenguaje periodístico, ha facilitado términos de todas las disciplinas en la «Wikilengua del español» y ha reproducido artículos de opinión sobre lenguaje deportivo publicados en Iberoamérica.

Conozca la doble grafía de «futbol/fútbol», «beisbol/béisbol» y «olimpiada/olimpíada». Sorpréndase con las voces olímpicas «jóquey», «pimpón», «polo acuático», «taekuondo» y «yudo» para hacer referencia a los tradicionales hockey, tenis de mesa, waterpolo, taekwondo y judo. Sepa qué es un «hongkonés» y un «tianjanés». Sea consciente de las razones por las que la capital de China aparece como «Beijing/Pekín» o por las que no se «lucen» brazaletes negros. Descubra el significado de «pantaleta»?

Practique el deporte del lenguaje y convierta la cita olímpica en una ocasión para disfrutar con las curiosidades del lenguaje del deporte.

Autor:
Jesús Castañón Rodríguez
La Nueva España, Oviedo, Asturias (España)
Miércoles, 20 de agosto del 2008

Publicado en:
Fundèu

29 de julio de 2008

Tres libros que no pueden faltar en su biblioteca:





La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras constituyen un incitante paseo por la historia de nuestra civilización, con visitas a culturas que ya se extinguieron, pero que dejaron su impronta en palabras de nuestra lengua.

Entre las características de esta obra cabe destacar: una acertada selección de los vocablos estudiados, una investigación rigurosa de la historia de cada uno de ellos y el lenguaje cautivante y ameno que lo convirtieron en obra ideal para el acceso a la Etimología.

Lengua curiosa es una magnífica obra del escritor Carlos Liscano repleta de detalles amenos y poco conocidos de nuestra lengua, en la que el autor hace gala de su destreza en el manejo de la palabra y de un hondo conocimiento de los secretos que la lengua encierra. Una obra indispensable para los amantes del idioma, ya en su segunda edición.

Fuente consultada: http://www.elcastellano.org/libro/

13 de julio de 2008

PIDA LA PALABRA

¿Les Palabres?
Le hago llegar un boletín de prensa que recibí en Madrid procedente del Partido Socialista. Como podrá ver, la secretaria de relaciones exteriores dice textualmente: "Los jóvenes y jóvenas socialistas seguiremos haciendo historia". ¿Qué opina de la palabra "jóvenas"?
J. S.-Madrid
Opino que esta entusiasta señora a lo mejor está haciendo historia, pero no en el buen uso de la gramática castellana. El sustantivo "jóvenes" pertenece a aquellos que son comunes al masculino y el femenino y muestran la diferencia de género a través del artículo (el/la joven, el/la cantante) u otro elemento determinante (amante apasionado/amante apasionada; esos mártires/ esas mártires).
Constituye una barbaridad inventar una terminación femenina esperpéntica en plan reivindicatorio, como lo hace esta activista. ¿Por qué no, entonces, los gérmenes y las gérmenas, las periodistas y los periodistos, la amante y el amanto? Soy partidaria de la igualdad sexual, pero rechazo ejercicios y ejercicias tan ignorantes e ignorantas.
Enderézcame la pregunta
Leo en un subtítulo de la revista 'Semana' (31 de marzo de 2008) que es preciso controlar las prácticas ilegales "para que el país enderezca su rumbo". ¿Es correcta esta conjugación?
Leonilde Barrera
A juzgar por el subjuntivo que emplea 'Semana', debe de tratarse del verbo "enderezcar", que nos inventamos en Colombia. Es una confusión vulgar entre dos verbos: enderezar, que significa corregir un rumbo, y los verbos terminados en -cer que forman el subjuntivo de tercera persona singular con la desinencia -ezca: desaparecer/desaparezca, endurecer/endurezca, fortalecer/fortalezca.
Los verbos que terminan en -zar, como enderezar, construyen este subjuntivo con -ce: cazar/cace, rezar/rece, hozar/hoce, aderezar/ aderece. Lo correcto sería: "que el país enderece su rumbo". Y que el titulador enderece su gramática.
Dudas femeninas
¿Cuando se habla de una mujer experta en peritazgos, debe decirse "la perito" o "la perita"?
L. de Lebell -Cali
Noto que cada vez hay más dudas sobre los géneros en el idioma, y quiero pensar que esto se debe al empuje que tiene la mujer en la sociedad.
El femenino de perito es perita, aunque la palabra tenga sabor y aroma de fruta. Hay quienes, ante la confusión con el diminutivo de la pera, optan por el artículo masculino: "la perito".
Con ello les hacen poco bien a las mujeres; ahora parece raro, pero ya nos acostumbraremos a que el lugar principal de la palabra perito no corresponde a una pera pequeña sino a la mujer que ejerce el peritazgo (en Colombia), el peritaje (en otros países) o la peritación (en el Diccionario).
¿Derby?
He visto que en algunas partes le dicen "derby" a nuestro clásico "clásico"; es decir, al partido de fútbol entre rivales tradicionales. ¿No se trata de una palabra en inglés?
Roberto Madriñán - Bogotá
Escrita así, con "y" al final, es, en efecto, una palabra en inglés. Pero si la cambia por "i" ya es un vocablo en español: derbi aparece en el DRAE y, por tanto, tiene licencia en nuestro idioma.
Aunque designa al encuentro futbolístico entre dos equipos de la misma ciudad o de lugares cercanos, procede originalmente de la famosa carrera de caballos que fundó el conde de Derby (quien, dicho sea de paso, era aun más aficionado a los gallos de pelea que a los potros de carreras).
No entro a establecer comparaciones porque temo despertar la sensibilidad de los fanáticos del balompié, a quienes respeto, pese a no encontrar mayor gracia en unos tipos que le dan patadas a un balón.

Por Soledad Moliner
Publicado en: EL TIEMPO

29 de mayo de 2008

Reúne libro 10 mil maneras de insultar en español

Organiza Pancracio Celdrán un texto por categorías para mostrar toda la gama de ofensas que existen en el español; México y Argentina son los países más creativos para los insultos

¿Le gustaría saber lo que significan voces como "guarripanda", "gandido", "dondorondón", "culichichi" o "viceberzas"? La respuesta la da Pancracio Celdrán en El gran libro de los insultos, que contiene unos 10 mil improperios y que demuestra que, "para insultar, no hay idioma como el castellano".

"La lengua española se caracteriza por la variedad y enjundia del léxico ofensivo y por su gracia y viveza. El insulto castellano es directo y rápido, audaz, como un tiro", afirma Celdrán en una entrevista con Efe.

Su nuevo libro ofrece insultos para todas las situaciones, desde los destinados a "ladrones y maridos aparentemente engañados; chulos destemplados, soberbios montaraces, granujas disculpables o pobres hombres arrinconados por la vida", hasta los relacionados con la sexualidad, con el hambre o con los numerosos habitantes del reino de "los tontos, pícaros, mentecatos, bobos y truhanes".

En el campo semántico de los tontos moran "Abundio y Pichote, Cardoso y el cojo Clavijo, Perico el de los Palotes, Panarra y Pipí, el tonto de Coria, el del Bote y el de Capirote". Tampoco falta el pobre al que se le ocurrió asar la manteca o "el tonto bolonio".

"El gran libro de los insultos. Tesoro crítico, etimológico e histórico de los insultos españoles", tiene más de mil páginas y es la obra "definitiva" en este campo de Pancracio Celdrán Gomariz, autor, entre otros muchos títulos, de El libro de los elogios, Inventario general de insultos, Diccionario de frases y dichos populares o Hablar con corrección.

Hay insultos "desconocidos por completo", como "gandido", es decir, "muerto de hambre, desgraciado, hambriento y menesteroso que no tiene dónde caerse muerto".

En Canarias, "culichichi" se le dice al chismoso o a quien carece de importancia social. En Madrid se llamó "culuchiche" al cursi y también tuvo "el significado adicional de adulón y lameculos".

"Viceberzas" se empleaba en el siglo XIX para designar al secretario de un tonto o al que sirve a alguien más idiota que él. Ese término juega con el adverbio viceversa y es lo que Celdrán llama "un insulto de laboratorio".

Rodolfo Chikilicuatre no habrá ganado el concurso de Eurovisión, pero ha logrado dos cosas: que todo el mundo baile el chiki-chiki y que se haya puesto de moda la voz valenciana "chiquilicuatre", un insulto que ya era corriente en el XVIII y que significa "zascandil, don nadie, pelanas".

"También se predica de quien es muy poquita cosa, menguado y raquítico". Chiquilicuatro, chipilicuatre y chiquilicuá son otras variantes.

La mayoría de las palabras ofensivas que se utilizan en España cobraron "vigor propio" en América. "El gran libro de los insultos" incluye algunos ejemplos ("cusca", "cojudo", "gringo", "guaje" y "guanajo", entre otros), pero sin ánimo de ser exhaustivos porque, como dice Celdrán, "sólo para México se necesitaría otra obra como ésta".

México y Argentina son "los más ingeniosos a la hora del insulto", afirma Celdrán, quien en su extenso prólogo incluye una disposición laboral distribuida entre los empleados de una multinacional en Argentina:

"No se utilizarán voces y expresiones tales como `carajo; la puta madre; me da por el quinto forro`. No se tolerarán tratamientos como los de `hijo de mil putas; guanaco; mal parido; es una mierda; es una bosta`. La falta de determinación no será descrita como `falta de huevos; cagón de mierda; pelotudo; boludo`"..., etc. Está claro que en esa empresa cuidan el idioma.

La pobreza de vocabulario que afecta a un buen número de hispanohablantes queda patente también al insultar. En España se abusa de voces como "gilipollas" o "hijo(de)puta".

Por eso, para no caer en "el insulto único", el humorista Forges propone en el prefacio del libro remozar la jerga, y con su habitual ingenio sugiere improperios como "putiliendre", "jilimuermo", "tertuliano", "poliputo", "concejal de urbanismo", "banquero", "cabronoide", "gorronáceo" y "`pota`voz parlamentario".

cvtp
Publicado en: El Universal