5 de noviembre de 2007

Apadrina una palabra

¿Qué es Reserva de Palabras?

Reserva de Palabras es un espacio virtual dedicado a la lengua, que intenta mantener vivas las palabras que han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados por la pobreza léxica, los extranjerismos o los eufemismos y es el primer fruto de la colaboración entre dos escuelas de escritura: la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés.

Reserva de Palabras es el resultado de la iniciativa "Apadrina una palabra en peligro de extinción", impulsada para que los internautas hispanohablantes reflexionaran sobre el idioma, su uso y su evolución de una manera lúdica y participativa coincidiendo con la celebración del Día del Libro 2007.

Reserva de palabras nace de la participación de 21.632 personas de 69 países diferentes que desde el 30 de marzo hasta el 21 de abril apadrinaron más de diez mil palabras (7.120 en español y 3.896 en catalán). Asimismo, esta iniciativa contó con la colaboración desinteresada de destacadas personalidades del mundo de la literatura, el cine, la música, la enseñanza, la política y el periodismo. La Escuela de Escritores y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés quieren manifestar su agradecimiento a todos los participantes, esta reserva no habría sido posible sin su ayuda.

Reserva de Palabras es un espacio para compartir el patrimonio lingüístico y la memoria emocional asociada a ese patrimonio de cada uno de nosotros.

Reserva de Palabras refleja la diversidad de una lengua, el castellano o español -nos negamos a entrar en estériles discusiones terminológicas-, que hablan 400 millones de personas en todo el mundo.

Reserva de Palabras quiere establecer un diálogo entre las variedades del español -una lengua que es solo una y son, al mismo tiempo, muchas- y la distinta percepción que tienen los hablantes sobre su evolución y desarrollo.

2 de noviembre de 2007

Crónica al cronista

Todo sobre su madre



Todas las madres o una sola, en todas las madres. Esta es la sensación que deja la lectura de este volumen, inédito en el ámbito literario, porque reúne a diversas generaciones de escritores, todos unificados en un largo periplo, donde el encuentro y el reencuentro con la figura materna adquiere diversos matices.


Fijación, misterio de la ginecología, negación, recuerdos y arrebatos emocionales, son algunos de los sentimientos que desbordan estas narraciones en sus diversos estilos literarios, que van desde el costumbrismo hasta el realismo y las nuevas tendencias metatextuales.

José Joaquín Blanco, Álvaro Enrique, Vicente Leñero, Héctor de Mauleón, Fabrizio Mejía Madrid, Eduardo Antonio Parra, Martín Solares, Álvaro Uribe, Xavier Velasco y Heriberto Yépez participan en obra que trasciende más allá del Brindis del bohemio, de los festivales del 10 de mayo, de las palabras soeces y las diversas acepciones y alusiones a la palabra “madre”.

Con los autores uno se recrea nuevamente en el seno materno, así ocurre con el texto de Vicente Leñero donde evoca su infancia en las antiguas calles de la colonia Tacubaya y la impronta que su madre dejó en su memoria y en su corazón:

“Me dio leche no miel. Me dio pan, no golosinas. Me dio su presencia, no los latidos de su corazón. Yo lo lamento al recordar mi infancia, pero me doy cuenta de que crecí, llegué a la edad adulta y ahora a la vejez siendo un poco así, como ella”.

Por su parte, Héctor de Mauleón comparte con el lector una narración memorable, un cuento triste que se intuye autobiográfico. El relato es una suerte de eterna mudanza. Lo dice él mismo al inicio del texto: “Mi madre estará ahí con la vida acomodada dentro de unas cajas de huevo”.

Es una suerte de constante despedida, un ir o estar en el seno materno siempre, en todas partes, amoroso, conmovido, a veces desesperado.

Entrañables, en ocasiones ásperas o rigurosas, las madres aquí representadas también aparecen como una figura difícil de aprehender. Es entonces que el eco de la palabra resuena como un mito ancestral, que toca a algunos autores con su misterio.

Al respecto Heriberto Yépez escribe: “Cuando cuento tu historia cuento (más bien) la mía. Algo trágico me sucede contigo: te confundo con el pasado. Te confundo con la historia de ciudades. Empiezo hablando de ti y termino hablando de Tijuana. Madre te confundo con todas las urbes, confundo tu biografía con mitos de culturas desaparecidas”.

En esta suerte de perennidad también hay espacio para el humor. Fabrizio Mejía Madrid le pone al asunto un poco de sarcasmo, tras recordar las frases lapidarias de las progenitoras: “Todo se paga”, “me duele más a ti, que a mí”, “te vas acordar de mí”, “cuando tengas tus hijos me darás la razón”.

Lúdico, irreverente, testimonial, literario. Todo sobre su madre, es ¡un libro a toda madre!, un acierto editorial cuyo resultado es un concepto universal del comportamiento materno en las familias mexicanas, con el que todos nos identificaremos.

Lecturas de la Ciudad:

Paseos Literarios por el Centro Histórico de la Ciudad de México


Si hay una ciudad de México literaria por excelencia, es la del Centro Histórico, donde nacieron, vivieron, trabajaron o murieron algunos de nuestros más célebres escritores; zona donde estuvieron la antigua universidad y la imprenta, donde proliferaron las librerías, las academias y los lugares de reunión desde el siglo XVI hasta el presente.


Si hay quienes pueden guiarnos en esos recorridos con conocimientos de causa, son nada menos que los escritores e investigadores que han escrito sobre nuestro Centro Histórico: los cronistas Ángeles González Gamio y Alberto Barranco Chavarría; el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma; los escritores René Avilés Fabila, Gonzalo Celorio, Fernando Curiel, Vicente Quirarte y Jorge Legorreta.


Cada uno de los guías diseña un recorrido específico, dependiendo del tema, por los distintos sitios que han nutrido su relación con el Centro Histórico, para compartirlo con los paseantes de estas Lecturas de la ciudad. Aspectos generales Para cada paseo se formará un grupo mínimo de 8 personas y máximo 20. La cita es a las 9:45 y se iniciarán a las 10:00 de la mañana. (A excepción del de Alberto Barranco, quien citará a las 11:30 de la mañana). El punto de reunión será señalado previamente por el guía literario. Recomendaciones Los participantes en los paseos deberán ir con ropa y zapatos cómodos y ligeros de equipaje. Costo 300 pesos por paseo (50% de descuento a estudiantes, profesores y adultos mayores, con credencial vigente)


Informes y preinscripciones Coordinación Nacional de Literatura República de Brasil 37, Centro Histórico, Primer piso en el Departamento de Fomento a la Lectura; de 9:30 a 15.30 horas, de lunes a viernes. Teléfonos: 5526-0219 y 5526-0449.

28 de octubre de 2007

Que vivan los muertos

Dia de Muertos

Calaveras 2007



FELIPE CALDERÓN
La huesuda -de hace rato-,
sin incurrir en perjurio,
de ilegítimo y espurio
calificó su mandato.

A puro spot insensato
desgobierna la nación
un chaco miope y pelón
de hablar ampuloso y parco
que dice combate al narco
de soldadito ficción.


CHENTE
Son asunto embarazoso
los latrocinios de Chente;
prometió ser diferente,
y fue rata y mentiroso.

Hoy su jacal es pomposo
-no es un ranchito arruinado-,
sus deudas las ha salvado,
tiene muchos "dineritos"
que bien podrían ser delitos,
según la parca ha juzgado.


BEATRIZ PAREDES
Se irá a una vida mejor
cuando de vuelta la rueca
esta ilustre tlaxcalteca
de diámetro aterrador.

El averno, con amor,
la espera con devoción
para hacerla chicharrón,
carnitas, bistec, tocino,
chuletas de corte fino
y cien kilos de jamón.


ZHENLI YE GON
Un chinito mandarín
con costales de marmaja
decía ser hombre de paja
y pecaba de hablatín.

Destapó a este maladrín
tanta riqueza y destello;
cuando este cuento tan bello
apestó a pseudoefedrina
dijo la parca ladina:
"Aquí copelas o…¡¡cuello!!"



Y si más calaveras
quieres leer,

La calavera de la UACM


Por rumbos de la UACM,

dicen que anda la muerte,

con gran cantidad de ganas

y con muy poco de suerte.



En las aulas de la UACM

son muy afortunados,

pues dicen que la muerte

les hace los mandados.




Al panteón de San Lorenzo,

a los maestros se llevaron

y a los chavos de la UACM,

sin estudios los dejaron.



Los estudiantes, descontentos,

con la huesuda se enojaron

y en la puerta de la UACM,

a patadas la sacaron.

DIA DE MUERTOS


Mictlantecuhtli, "señor de la región de los muertos" y miembro del panteón nahua, es uno de los principales puntos de partida de la antiquísima tradición nahuatl consistente en la dualidad vida-muerte, principio fundamental que inspiraba a la cosmogonía y cosmovisión de aquel entonces. Las fiestas del mes de Tepeíhuitl y del mes de Quecholli, en las que se honraba a los ahogados o en los que se quemaban flechas y teas en los sepulcros, fueron los antecesores de lo que incluso en Yucatán bajo la influencia maya y durante la época independiente se denominó como el Uahil col, fiestas en las que los ascendientes se agasajaban en banquetes con sus difuntos descendientes.

Cuando alguien moría, tenía diversos destinos de acuerdo a distintos factores que podían atender a su propia condición o bien, a las circunstancias en las cuales pereció. Así, generalmente los muertos iban a Mitlan o lugar de los muertos; aquellos que morían ahogados iban al Tlalocan o lugar de Tlaloc; quienes morían en parto o batalla, tenían como destino la casa del sol, y para los adúlteros era Tezcatlipoca quien aguardaba.

Siglos de tradición han situado dos fechas fundamentales a tan arraigada costumbre, señalándose al 1º de noviembre como el día de Todos los Santos (o día de los angelitos) donde se recuerda a los niños finados. Y todos los que aún no lo son, no pierden tiempo al pedir su "calaverita". Es en el tránsito del día 1º al 2º cuando tiene lugar la fiesta de los Fieles Difuntos, donde es costumbre visitar los cementerios y honrar con comida y rezos a la memoria de aquellos fallecidos que tan sólo esa noche regresan a la tierra para compartir con los suyos la pan y la sal, ¿y por que no? alguna que otra golosina.

Las calaveras

Más allá del tzompantli o muro de las calaveras del glorioso México-Tenochtitlan, el cual representaba importantes eventos bélicos así como el sacrificio de jefes adversos al Imperio, encontramos en el México poscolonial una suerte de calaveras que dista "tan sólo un poco" de aquellos valetudinarios significados. Y es que hoy, en festivos versos llamados "calaveras" se encuentran los epitafios, que de manera graciosa e incluso pueril, nos hablan de los personajes vivos a quienes dichas composiciones están destinados con la intención de criticarlos, zaherirlos o simplemente reírnos de ellos.

Claro, no podían dejar de recibir el nombre de "calaveras" aquellas creaciones de dulce que tras haberse disuelto el azúcar en agua y secado con posterioridad en moldes diseñados ad hoc, son finalmente engalanadas con azúcar coloreada y papel plateado, llevando honrosamente en frente el nombre del feliz comprador.

El altar otomí

Para Querétaro, suelen existir dos altares más representativos, los cuales son elaborados por los otomíes, uno, y otro por los concheros. Este primero es hecho básicamente en las comunidades de Tolimán, Amealco, Pueblito y Santa María, el cual tiene rasgos muy particulares. La música que acompaña a estos festejos tiene sus raíces en la oralidad y son los alabanceros quienes se han encargado de que ésta perdure desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días.

En específico, el altar otomí consiste en diversos elementos característicos: El altar se compone de siete escalones, forrados con tela negra, los cuales representan los siete pecados capitales. En un espacio anterior al altar, se coloca un camino de arena alumbrado con veladoras, por donde pasará el difunto. Al pie del altar se coloca un espejo con el cual se purificará el alma del muerto, mientras que un vaso de agua bendita calmará la sed de éste por el largo recorrido que haya realizado.

En su primer escalón, se coloca el santo de la devoción del occiso, el segundo es para las almas del purgatorio. El tercer escalón correspondía a la sal en favor de los niños que estuvieran en el limbo. En el cuarto se colocaba pan de muerto y vino elaborado por los familiares del muerto, en consagración. Al siguiente correspondían los alimentos preferidos del muerto, siguiendo en el sexto la fotografía del difunto. Finalizando en el séptimo con un rosario elaborado con limas y tejocotes, con su respectiva cruz. Por un lado del altar es colocada una olla de barro con hierbas aromáticas puestas a hervir tales como tomillo, mejorana, laurel, entre otras, la cual se tapa con una penca de nopal dejando salir el vapor por unos orificos hechos a la misma.

Se coloca una mesa con cuatro sillas donde se sientan tres parientes del muerto y el lugar adicional se destina para el propio difunto, al lado del altar.

20 de octubre de 2007

Nave-comando “Emperador” y otros cuentos de ciencia ficción

El próximo 25 de octubre en el Plantel San Lorenzo Tezonco Prolongación San Isidro 151, Col. San Lorenzo Tezonco, Del. Iztapalapa a las 18:00 ,aula C - 101, será la presentación de libros: Nave-comando “Emperador” y otros cuentos de ciencia ficción, de Janitzio Villamar y Cantos para Eliluna, de Armando Ortiz Valencia, Editorial Estigia, presentan los autores, Rosa María Esquivel y Martín Jiménez Serrano.