8 de octubre de 2007

Colección GALATEA ( Primera Parte)

No. 2 Pigmalión en la escuela


No. 3 De la motivación y del síndrome de fracaso

No. 4 Retos de la docencia universitaria


El lenguaje 'políticamente correcto' camufla el eufemismo y la hipocresía

Al hablar de las expresiones políticamente correctas, Cobo Borda se remite a Jorge Luis Borges que, en sus textos, lo atribuye a la intención de disimular la afectividad, la fuerza del lenguaje.

"El español tiene unos vocablos perturbadoramente ricos -dijo Cobo Borda- que son preferibles a los que están teñidos. Pues con estos parece como si la realidad y su contundencia se pudiera apaciguar con el velo de una expresión políticamente correcta".

En todo caso, Cobo dice que la gente seguirá siendo realista, cruda y brutalmente directa. "Pero, a la vez, muy compasiva y piadosa cuando se trata de ver a alguien que tiene algún estigma, deficiencia o carencia. Aun así, la gente acostumbra a decir la vieja palabra, por lo que entonces ese lenguaje se convierte en algo innecesario".

El poeta recordó su participación durante la actualización del diccionario de la Real Academia Española: "Cuando los académicos tenían dudas, lo mejor era ir a la primera edición del diccionario, la de 1700, porque las palabras tenían un aura, un sentido expresivo y jugoso, que se ha ido perdiendo".

"Al hablar del lenguaje políticamente correcto, estamos hablando de hipocresía", dijo el escritor argentino Horacio Vázquez-Rial acerca del tema. "Este tipo de lenguaje tiene una finalidad política, de control ideológico", agregó. Explicó que los poderes constituidos "no quieren que las cosas se llamen por su nombre. No tienen ese interés".

El autor recordó que durante la izquierda poscomunista, los partidos estaban constituidos entorno de la URRS. "Con su caída, los partidos quedaron empelotos. No había más proletarios, ni burgueses. Para seguir con el negocio del partido, asumieron otras causas: la del feminismo, la de la liberación gay, el multiculturalismo, la multireligiosidad. Se trataba de defender causas que no tenían que ver con el progreso, sino con la legitimación de la realidad, que va más rápido que el lenguaje y la decisión política".

Y dio un ejemplo: "Cuando los militares toman el poder en Argentina, dicen: 'Iniciaremos el proceso de reorganización nacional'. Todo el gobierno de las juntas militares se llamó así y los argentinos se habituaron. Aún dicen: "En tiempos del proceso". En uno de sus últimos artículos, Borges se preguntaba: "¿Qué se puede esperar de un pueblo que a una dictadura le llama proceso?".

Eufemismos varios

Técnico en eliminación de residuos sólidos. Es más rápido decir: "basurero".
De color, afroamericano o afrodescendiente: negro.
Trabajadora sexual o mujer pública: prostituta o puta.
Interno o recluso: preso.
Establecimiento penitenciario: cárcel
Sanción pecuniaria: multa
Económicamente débiles: pobres
Interrupción voluntaria del embarazo: aborto
Neutralizar: matar
Crecimiento negativo: pérdida.
Poco agraciado: feo
Conflicto bélico: guerra
Desarrollar: hacer

Culminó con éxito el IV Congreso de la Lengua Española en Cartagena

La alta asistencia a los paneles sorprendió a los organizadores del encuentro, en el que Gabo y la Gramática de Medellín se robaron el show.

El director de la Real Academia de la Lengua (RAE), Víctor García de la Concha, aunque no abundó en adjetivos grandilocuentes, sí dejó ver su enorme satisfacción por el resultado final del IV Congreso de la Lengua Española (Cile). "Este ha sido un gran congreso -dice -. Superó nuestras expectativas. Teníamos el temor de que en Cartagena no tuviéramos una gran recepción. Por tanto, tengo que, en nombre de la RAE y la Asociación de Academias, agradecer desde lo más profundo del alma".El entusiasmo por la gran acogida de este encuentro lo ratificó la ministra de Cultura de Colombia, Elvira Cuervo, citando algunas cifras. "Esperábamos recibir a 2.500 personas y finalmente asistieron 7.500. Fue un congreso divinamente bien acogido por la comunidad".La ministra agregó que se acreditaron 535 periodistas, entre ellos, 214 del exterior (incluso de países asiáticos) y celebró que al concierto inaugural, con Carlos Vives y Fito Páez como estrellas principales, en la Plaza de la Aduana, asistieran 8.000 personas.
Precisamente la mesa en la que participaron estos dos cantautores, la peruana Tania Libertad y los españoles Amancio Prada y Javier Ruibal fue la más concurrida. El director de la RAE destacó lo que está pasando en la región alrededor de la cultura. "Algo se está moviendo en Latinoamérica y no está impulsado por los gobiernos. Es más, creo que el hecho de que estos congresos hayan generado tal respuesta por estudiantes, profesores y otros profesionales, es un aldabonazo a los gobiernos para que se den cuenta de lo que es la vida". El Cile está concebido como un foro de encuentro y reflexión sobre la lengua, que aborda desde los aspectos técnicos y sociológicos hasta el valor económico y las relaciones entre unidad y diversidad. Antes de que comenzara el Congreso Internacional de la Lengua, sus organizadores daban por descontado que la inauguración, con el homenaje a Gabriel García Márquez, se llenaría. Pero tenían una duda, sobre todo los españoles: no estaban seguros de que los paneles iban a tener buena audiencia, o como se dice en televisión aunque apelando al anglicismo rating.
Papel de los medios en la difusión del lenguajeAl respecto, hay que decir que uno de los últimos paneles, el de Unidad en la Diversidad Linguistica, determinó que los medios de comunicación lejos de empobrecer o simplificar el español, facilitan el acceso a la información y a todas las variedades de la lengua y "no hay evidencias de que usen un lenguaje depauperado y rudimentario". Así lo dijo Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española.García de la Concha por otro lado resaltó una idea que rondó a lo largo de todas las mesas, la de una ciudadanía hispanoamericanaa: "Esto es una llamada de atención para decir que la lengua no es una cosa más, sino lo que nos identifica como ciudadanos, pues está siendo un factor que nos hace ver como miembros de una comunidad iberoamericana".Una comunidad unida por el 90 por ciento de léxico común y diversa por cuenta de un 8 por ciento de particularidades locales restantes.En la clausura se anunció que el Cile del 2010 será en Chile y que, así como este se centró en el homenaje a Gabo, seguramente estará relacionado con el aniversario de un centenario más de la Independencia de muchos países Latinoamericanos.La ciudad ya los extrañaMientras los invitados del Congreso comienzan a abordadar sus aviones, los cartageneros quieren mantener ese romance con la cultura.
En las paredes de varias calles permanecen los murales negros con expresiones costeñas, y por ahora no hay señales de que vayan a ser retirados al término de esta importante fiesta de la lengua. Emily Herrera Hernández, estudiante de 14 años, aseguró que el Centro se verá desértico cuando sean desmontados los elementos que lo ornamentaron durante los cuatro días del evento.El topógrafo Gonzalo Alemán, uno de los últimos visitantes de la Feria del Libro, aseguró que nunca esperó tanta acogida. "Uno veía a los escritores hablando con la gente, se notaba que en Cartagena nos estábamos untando de cultura".
Quien no se haya (¿o halla?) equivocado...
Quizás usted piense que allá en el título haya un error y no halla quién le responda.Algo parecido pudieron pensar ayer en la Editorial Santillana, al caer en la cuenta del error que incluyeron en un aviso sobre la exitosa edición de 'Cien años de soledad'.La publicidad, que apareció justamente durante la realización del Congreso de la Lengua en Cartagena, aseguraba que el ritmo de ventas llevó a que "la editorial halla agotado sus existencias".Evidentemente, debió decir "haya agotado", y el gazapo generó revuelo interno en la prestigiosa editorial. "Me desmayé cuando lo vi", confesó Pilar Reyes, editora general de Santillana.La editorial envió a los medios de comunicación una versión corregida del aviso, que admite, con humor, su equivocación: "A nosotros también nos pasa".Si a usted también le pasa, le recordamos: 'halla' es una conjugación del verbo hallar (alguien se halla a sí mismo). Y 'haya' es una conjugación del verbo haber en modo subjuntivo (lástima que se haya equivocado). Es decir, según el contexto, ambas se podrían usar en el título de esta nota.



LILIANA MARTÍNEZ POLO

4 de octubre de 2007

Brasilia prohíbe los gerundios

El gobernador dicta un decreto por el que se impide el uso de la forma verbal.

Una decisión del gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, que prohíbe el uso de gerundios “como disculpa para la falta de eficiencia”, abrió ayer una polémica que involucra a políticos y también a lingüistas, que defienden esa forma gramatical."El inicio de la polémica radica en un decreto regional hecho público el lunes y dictado por Arruda, según el cual “queda prohibido el uso del gerundio como disculpa para la falta de eficiencia” en toda la Administración pública de la capital brasileña. En la práctica, supone “prohibir” a los funcionarios públicos de la Administración regional expresiones como “estamos planificando”, “estamos preparando” o “estamos estudiando”, que, según portavoces del gobernador, son usadas como excusas para esconder la ineficacia. “Llegué a pensar que era una broma, pero es en serio”, declaró al diario Correio Braziliense el secretario de Cultura del Distrito Federal de Brasilia, Silvestre Gorgulho, que no obstante coincidió con el gobernador: “Quien usa el gerundio quiere confundir”, dijo. En declaraciones desde Washington, donde se encuentra en visita oficial, Arruda dijo ayer a una radio local que el decreto “pretende ser un recado simpático contra la ineficacia”. Según el gobernador, la “regla” en su Administración es que “la variable tiempo esté incluida en todas las discusiones” y que “las metas establecidas se cumplan en los plazos previstos”. El presidente del Tribunal de Cuentas del Distrito Federal, Paulo César Ávila, consideró que el decreto puede superar los límites de la legalidad y dijo, en tono risueño, que podría ser un caso “como para pedir un examen de sanidad mental” del gobernador, aunque garantizó que no pretende llegar a tanto. La doctora en lengua portuguesa Wania de Aragão, profesora de la Universidad de Brasilia, dijo ayer al portal G1 que Arruda sólo ha demostrado un “profundo desconocimiento” de la gramática y el idioma. “El gerundio es una categoría verbal y nominal. El decreto que pretende eliminarlo del uso cotidiano sólo demuestra una profunda ignorancia de la lengua portuguesa”, declaró.

27 de septiembre de 2007

APORTES DE EJERCICIOS L y P II

Mtra.
Alicia Pastrana
aliciapastrana@yahoo.com.mx

A partir de la lectura de un cuento breve o de un artículo periodístico, realizar lo siguiente:

1.- Enumerar párrafos.
2.- Encuadra las palabras cuyo significado no comprenda. Buscar en el diccionario y anotar su significado.
3.- Subrayar ideas principales de cada párrafo.
4.- Definir la idea central.
5.-Escribir un párrafo de comentario, partiendo de la idea principal y desarrollándola.


Artículo periodístico sugerido:

"La universidad debería seguir enseñando a leer y escribir, afirma investigadora".

Cuentos:

El ramo azul ,de Octavio Paz.

Los mejores relatos. Rubén Fonseca.

La noche de los feos . Mario Benedetti.

Elsa. Felisberto Hernández.

Ladrón de sábado. Gabriel García Márquez.

Berenice. Edgar Allan Poe.

21 de septiembre de 2007

Para dudas... los periodistas

EL TIEMPO.COM/EDUCACIÓN

Para dudas... los periodistas


¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen en el periódico y cuáles las dudas idiomáticas que más llevan a consultar a redactores y lectores?

Sin pretender responder estas preguntas con rigor estadístico, pues la cosa podría remitirnos a la alta matemática, diríamos que la mayoría tienen que ver con los usos elementales del idioma: la tipografía, es decir, en qué casos debemos usar la cursiva y en qué no; las mayúsculas, un asunto en el que podríamos rajar al mismísimo Rufino José Cuervo; las comillas simples, que se nos han vuelto de lo más complicado del mundo; el bendito (o maldito) verbo 'haber', que algunos intrépidos se atreven a confundir con 'hallar'; las combinaciones de 'por' y 'que', un laberinto peor que el de Creta; los nombres propios de árabes, rusos (maestros de obra incluidos), africanos y asiáticos, responsables de largas y sesudas discusiones que se saldan con un irresponsable "como usted diga" (en donde "usted" puede ser cualquier intruso); el uso de la coma en lugar del verbo en títulos, para abreviarlos y acomodarlos así al 'generosísimo' espacio que los diseñadores gráficos (verdaderos dictadores gráficos) graciosamente les conceden a los mendicantes redactores...
En fin, que estos e interrogantes parecidos son los que, como decíamos, obsesionan a diario a nuestros periodistas, quienes, a decir verdad, casi nunca preguntan por lo que podríamos considerar alto turmequé gramatical, como el gerundio, el uso -o mal uso- del que galicado, el régimen preposicional -al que nuestro admirable y admirado filólogo bogotano dedicó buena parte de su vida- o la distinción entre el qué interrogativo (enfático y, por lo tanto, tildado) y el que conjuntivo (átono y sin tilde) en frases como '¡Que viva la gente!', que por lo general sale mal publicado, pues a todos los traiciona la creencia de que, por estar en una frase admirativa, este 'que' debe ir tildado, cuando en realidad solo es una conjunción, sin énfasis alguno.
Para cerrar, detengámonos un poco en el uso de las comillas sencillas o simples (' ') que, aparte de servir como excelente comodín, dado el espíritu picaresco y creativo que anima a muchos a la hora de titular con juegos de palabras, es uno de los aspectos ortográficos menos regulados que tenemos en el periódico en el orden de la tipografía. Por eso no es raro oír que se pregunte a cada rato si el nombre de tal o cual seminario, reunión, cumbre, jornada, etc. (ahora se les dice 'eventos'), va en cursiva, entre comillas simples, comillas dobles o con las iniciales del nombre del certamen en mayúsculas.
Este pequeño caos mental que nos han creado estos diminutos y en apariencia inofensivos signos ortográficos parece que nos ha condenado a la duda perpetua y a la justificación de un cargo como el de Defensor del Lenguaje.
EDUARDO PARRADefensor del Lenguaje - EL TIEMPO

"Sale" y "aplicar"

EL TIEMPO.COM/EDUCACIÓN

Sale' y 'aplicar'

Luis Eduardo Parra, defensor del lenguaje del periódico EL TIEMPO, habla sobre el mal uso que muchos les dan a los extranjerismos.

A propósito de la presentación oficial del Diccionario panhispánico de dudas -el pasado 18 de noviembre, en Rosario (Argentina), durante el III Congreso Internacional de la Lengua Española- y de la importancia que esta nueva obra les concede a los extranjerismos, valga la oportunidad para referirnos a dos de los que más se perciben por esta época como odiosos, frívolos e innecesarios.Uno es el equívoco y despistador sale, préstamo del inglés del que echan mano los dueños de ciertos almacenes de ropa u otras mercancías para anunciar, en aparatosos letreros, las que no son más que simples y comunes rebajas. Y las que también son promovidas, en grandes letras, pero en español, por los almacenes populares del centro y el sur de Bogotá, mucho más auténticos en esto de la comunicación y la publicidad que los considerados elegantes y refinados.Algo no menos ridículo y perjudicial para la integridad de nuestro idioma ocurre con el nuevo significado que los publicistas, por imitación extranjerizante, le atribuyen a aplicar.
Ninguna de las acepciones que tiene este verbo en español, incluso las que figuran en diccionarios de uso tan reconocidos como el Diccionario del español actual, de Manuel Seco, autoriza a utilizarlo en frases como 'Voy a aplicar a una beca', 'Apliqué para un empleo' o lo que ya se volvió un tópico en las advertencias con que terminan ciertos anuncios publicitarios de periódicos, radio y televisión: 'Aplican restricciones'.En un caso, estas transgresiones resultan de otorgarle a nuestro castizo aplicar acepciones del verbo inglés to apply que le son totalmente extrañas, como presentar, solicitar, pedir (algo), postularse. En inglés es normal decir it's a good job, ¿why don't you apply? (es un buen trabajo; ¿por qué no te presentas? o ¿por qué no lo solicitas?); o to apply for a job (solicitar un trabajo, presentarse o postularse para un trabajo); o she applied to obtain a new passport (solicitó un nuevo pasaporte). Como se ve, en ninguno de los ejemplos se traduce to apply por aplicar. En cuanto a las advertencias publicitarias, el caso es más aberrante aún, pues no hay forma en español con la cual equiparar to apply. ¿Por qué en lugar del esperpéntico 'Aplican restricciones' no decimos 'Rigen restricciones' o, mejor, 'Restricciones vigentes'?El Diccionario panhispánico de dudas, una obra interacadémica que llega con la portentosa misión de encauzar y aclarar las aguas revueltas en que se confunden las dudas de los hispanohablantes, aborda el tema de los extranjerismos sin hacerles concesiones a las modas, a la ignorancia y a quienes, por querer impresionar a los demás, usan voces y expresiones de otra lengua despreciando lo mejor que tenemos para defender nuestra cultura: el propio idioma.Bienvenido este nuevo diccionario y no dudemos en usarlo como arma contra las invasiones bárbaras.

LUIS EDUARDO PARRADefensor del lenguaje de EL TIEMPO

20 de septiembre de 2007

La crítica del padre Amaro

RAZÓN Y PALABRA

La crítica del padre Amaro

Por Humberto García Gamboa
Número 28

Es fácil levantar una crítica en contra de la Iglesia Católica. Pensadores como Carlos Monsivais lo hacen a diario de una manera no sólo irreverente sino con ironía e irresponsabilidad, aprovechándose de los muchos episodios incómodos de la Iglesia, pero olvidando el legado de esta institución a la cultura mexicana contemporánea.

Irreverentemente se han alzado las protestas en contra de tonterías como el celibato y la castidad en sacerdotes. Se ha pedido tolerancia a los altos fueros eclesiásticos y el asunto ha sido mezclado con la política, de tal manera que no será posible entender el avance de las cuestiones sociopolíticas si no se admite antes la hipocresía y las faltas dentro de la institución religiosa más importante del país...

Se registró una notable afluencia de ciudadanos a las salas cinematográficas por la proyección de la película "El crimen del padre Amaro", pero este interés -sinceramente- proviene de las culpas nunca declaradas que han atormentado el corazón de nuestra idiosincrasia desde hace mucho tiempo.

Se produce un fenómeno de catarsis con respecto a la Iglesia. Sale a flote todo lo oculto o lo que no se había tratado por temor, lo que debe corresponder a una nueva etapa de madurez en la nación, a pesar de que en este ejercicio se produzcan excesos que confunden hacia el retroceso...
Por otra parte, también hay personas que piensan que las religiones, no solamente la católica, han corrompido la realidad del hombre. Han vuelto la espalda al espíritu por que son estructuras muertas y mecánicas.

El sistema eclesiástico del mundo padece el desgaste del tiempo. Es un gran gigante de engranaje totalmente autoritario que se basa en dogmas y laberintos exotéricos de tal forma que necesita ser constantemente refrescado con las ideas de los nuevos tiempos. Esa ha sido la labor del Papa.
¿Tendrá acaso importancia la agudeza y sensibilidad del pontífice por devolver a los feligreses el sentido de su devoción en medio de la intolerancia y el fanatismo católicos?

El hombre no se salva por su apego o discordancia con las normas de la institución religiosa. Se tiene que salvar por su fe. De nada sirve discutir el pecado o la rebelión de un sacerdote. ¿En qué consiste la polémica? ¿Si su desobediencia ofende a alguien o no?

Tampoco tiene mucho sentido oponerse a la exhibición de un filme debido a que su realización y trascendencia ha traspasado los límites de la institución religiosa y se ha hecho tan público que empieza a formar cultura, es decir, es uno más de los grandes temas del mundo actual.

El clero debe callarse. Por que condicionar la libertad de alguien hacia una creencia determinada es ya, de por si, un abuso, por lo tanto, pedir que se respete una costumbre simbólica, como lo es el celibato, es llevar la realidad religiosa a un exceso cuyo resultado es el dolor, tanto de los sacerdotes que reprimen sus deseos como de las personas alrededor de ellos.

Y es que, la verdad, el celibato es tan sólo eso: una costumbre, una tradición, que como todas, su origen es remoto y ha perdido el sentido que la instituyó.

Sin embargo, estas tradiciones han sido importantes porque forman parte de una serie de figuras eclesiásticas alrededor de la identidad del cura, las cuales, tenían un rol central para aminorar las culpas de feligreses y aliviar las tensiones de quienes se sentían solos o desprotegidos.

Es pues, que el celibato, a pesar de ser una tradición vieja, en México funcionó porque dio al cura la imagen necesaria para intermediar dentro del intenso y energético corazón de las familias mexicanas.

Hoy en día el celibato y la identidad que representan los sacerdotes están en una grave crisis. Las tensiones intrafamiliares no solamente las resuelven por sí solos los miembros de la familia sino que existe una intermediación un tanto más sugerente en la vida íntima de las personas. Este nuevo personaje, capaz de alejar la soledad en nuestros corazones, no hay duda, es la televisión.

Humberto García Gamboa

La Escritura y las Peleas de Borrachos

RAZÓN Y PALABRA

La Escritura y las Peleas de Borrachos

Por Martín Fontecilla
Número 32

Me gustaban los combates. De alguna forma me recordaban a la escritura. Se necesitaban las mismas cosas: talento, cojones y estar en forma. Sólo que la forma era mental, espiritual. Nunca se era un escritor. Uno tenía que convertirse en escritor cada vez que se sentaba a la máquina. No era tan difícil una vez sentado frente a la máquina de escribir. A veces lo que era difícil era encontrar aquella silla y sentarse en ella. A veces uno no podía hacerlo. Igual que al resto de los mortales, a uno se le atravesaban cosas delante: pequeños problemas, grandes problemas, continuos golpes y vapuleos. Uno tenía que estar en forma para soportar aquello que intentaba matarlo.
Charles Bukowski. Hollywood. Pág. 288.

La escritura constantemente nos conduce a paradojas. Una que siempre ha llamado mi atención es la disparidad de percepciones que se pueden tener sobre el propio acto de escribir. Las palabras de Bukowski me permiten ilustrar una de ellas; en su libro de recuerdos, Hollywood, Bukowski nos describe cómo para él la escritura mostraba muchas semejanzas con las peleas de box y las peleas entre borrachos que protagonizó en su juventud; escribir, para él, es como boxear, es decir, es un desafío, no es algo en lo que uno se pueda involucrar sin estar de algún modo preparado. Esto es a lo que se refiere con "estar en forma": para boxear hay que prepararse, hay que hacer ejercicio, hay que estar en el gimnasio, alimentarse bien, seguir las instrucciones a veces excesivas del entrenador y sufrir de vez en cuando un descalabro. Pero también hay que tener el coraje de hacerlo, porque pararse enfrente de un contrincante que le puede a uno magullar la cara o producirle un espantoso dolor de cabeza, no se hace sin tener un poco de valor y de voluntad, también de temeridad y arrojo. Simplemente, no sólo se debe estar en forma sino también tener la actitud. En el cuadrilátero, los combatientes están solos uno frente al otro, y cada quien depende tanto de lo que haya hecho para prepararse como de la voluntad que tenga para mantenerse en pie. Músculos, destrezas, voluntad.

Al parecer no habría nada más contrario a la escritura, pues en ella no vemos golpes, no vemos sangre, ni ponemos en riesgo nuestro físico... Cuando menos no parece directamente, pero tengo en la memoria los nombres de algunos que pusieron en peligro su vida, o que de hecho la perdieron, por lo que escribieron. Ahora bien, creo que la visión de Bukowski sobre el acto de escribir toca de cerca lo que se puede reconocer como la naturaleza compleja, fatigosa y agotadora de la escritura. En verdad, ésta también nos exige músculos, destrezas, voluntad y carácter. Lo que quiero decir es que no se puede escribir sin tener una preparación previa, es decir, de algún modo, redactar también nos exige estar en forma: debemos acumular experiencia y habilidades en procesos complicados como la formación de un argumento, la estructuración de párrafos, la formación de oraciones claras y precisas. Escribir "bien" no es una destreza que simplemente desarrollemos con el paso del tiempo, como sucede con el hablar, por ejemplo. Para hablar no tenemos más que utilizar nuestras disposiciones innatas para imitar y simplemente la interacción social, la familiaridad con los sonidos y su práctica nos conducen a un buen desempeño. Escribir, no. Escribir nos plantea la necesidad de entrenarnos en técnicas que nos ayuden a salir de los atolladeros y bloqueos, que nos sirvan de guía en los momentos de desesperación, cuando simplemente en nuestra mente no encontramos el modo de articular una idea o de siquiera concebir un pensamiento. Escribir también nos pedirá que nuestras destrezas para organizar la información o crear conjuntos coherentes de ideas tengan un cierto nivel de desempeño; incluso la práctica para formar párrafos simplemente nos demandará familiaridad con una amplia variedad de estructuras textuales. En fin, escribir es un problema y sólo la práctica constante, la ejercitación frecuente, la redacción continua nos pueden dar la condición no sólo física, sino como señala el propio Bukowski, también la condición espiritual para afrontar el reto de crear una obra escrita.

Esta es la faceta que le ha llevado al escritor estadounidense a ver en la escritura una forma de boxear, es decir, como una actividad en la que o se desarrollan los músculos, habilidades y carácter o simplemente nos exponemos a ser derrotados ya sea por las distracciones grandes o pequeñas, por la flojera y la apatía, que en la escritura toma la forma más frecuente de la improvisación. También nos exige carácter, voluntad y determinación en muchas ocasiones, pero especialmente, creo, la exigencia de ser creativos, originales e imaginativos. En suma, aunque muchos enfoques y teorías, así como diferentes científicos, sicólogos y filósofos han subrayado la forma en que la creatividad es casi una peculiaridad innata en el ser humano, ser imaginativos y creativos requiere también de práctica, constancia y energía, es decir, requiere de una voluntad empecinada en esa dirección, no importando las dificultades, las condiciones o las obligaciones. En términos de otro autor admirable, Ray Bradbury, promotor de la práctica constante, incesante de la escritura, los escritores debemos aprender la lección de la lagartija: corre, detente, corre, detente, date prisa, no te muevas. El asunto es que es necesario escribir con frecuencia, de preferencia todos los días y, al menos, diez minutos. Llevar un diario puede ser una manera de hacerlo; un diario puede ser el lugar en el que reflexionemos sobre las experiencias más estimulantes que hayamos tenido, sobre los pensamientos o las ideas más sugestivas que se nos hayan ocurrido, sobre el libro o la película que más nos haya impactado; no tiene que ser un diario de nuestra intimidad, sino simplemente la oportunidad que nos damos para explorar y curiosear, la ocasión para mantener la condición física y espiritual que necesitaremos para no ser vapuleados por las palabras.

Referencias:
BUKOWSKI, Charles. Hollywood. España, Anagrama, 2002. 319 págs.BRADBURY, Ray. Zen en el arte de escribir. España, Minotauro, 1995. 146 págs.CHERKOVSKI, Neeli. Hank. La vida de Charles Bukowski. España, Anagrama, 2000. 303 págs.

Martín Fontecilla Delgadillo
Profesor e investigador en el Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.

La moda en la lengua

RAZÓN Y PALABRA

La moda en la lengua

Por Tamara Guillemot de Stone
Número 23

México es culturalmente un país mestizo y su estilo de vida está latente en toda la nación. Lo mexicano está ubicado en el mundo de la cultura y se enfoca con la religión Guadalupana, las costumbres y la lengua. La lengua según Hussel es uno de los coeficientes de una nación. Ésta, día tras día, tiene cambios y de modifica en algunos términos usados como moda.

¿Qué es moda? El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que es "uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos. Entiéndese principalmente de los recién introducidos". En este caso me quiero referir a la primera parte "uso, modo o costumbre que está en boda durante algún tiempo, o en determinado país".

Cuando te expresas, no expresas palabras, te expresas tú mismo, al expresarte con ciertas palabras te insertas en un contexto gracias a un medio de comunicación que es el lenguaje. Cada palabra entonces expresa una idea. Así, hay palabras dentro de cada lenguaje que expresan que estoy o que vivo dentro de cierto núcleo. Podemos pensar en palabras que estuvieron de moda hace muchos años: amor y paz hermano, para saludar a conocidos; joi, como sinónimo de hijo y usado en cualquier oración: ¿cómo estás joi?; carnal, hermano; valedor, amigo; baro, peso o dinero; nel, no.

Así podríamos seguir enumerando muchas más pero me llama la atención una que ha cambiado su significado. Antro se utilizaba antes para nombrar un lugar de mala muerte un tugurio. Disco o discoteca era el lugar para divertirse o ir a bailar en los 70s y 80s. Ahora antro es la palabra de moda por los jóvenes para referirse a un lugar "bien" para ir a divertirse o bailar.

Otra también que sobresale es la palabra "chido". Antes soblo usada por los bajos estratos para nombrar algo agradable; ahora es usada por la clase alta y media alta para referirse a cosas "padres" o que están bien.

Ñoño era, en nuestro contexto hace años, se utilizaba para referirse a las personas con sobrepeso -tomado como referenciab del Chavo del Ocho-. El diccionario de la Real Academia de la Lengua dice: dícese de la persona sumamente apocada y de corto ingenio. Ahora se usa para referirse a los "estudiosos" antes llamados matados.

No podemos dejar de mencionar la palabra buey, cuya definición es: macho vacuno castrado, y que se usa pronunciando "güey" y al que jóvenes tanto hombres como mujeres por igual utilizan para llamar o nombrar a un amigo. Pero no debemos de olvidar que también sigue siendo usada para llamar así a alguien que actúa mal en algo, un insulto. Así entonces como joven, que pertenece a cierto estrato social y se desenvuelve en cierto contexto es moda llamar así a cualquier amigo sin agredir y a veces hasta con cariño.

La moda cambia tanto en ropa como lenguaje. Los modismos se transforman por la época y por los contextos. Nos dejamos llevar por lo que los otros dicen y lo copiamos para ser aceptados y estar "in". ¿Y tú estás usando los modismos en boga?

Mtra. Tamara Guillemot de Stone
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Maestra en Humanidades.
Catedrática del Departamento de Letras del ITESM Campus Estado de México, México

Para aprender a escribir

RAZÓN Y PALABRA

Para Aprender a Escribir

Por Martín Fontecilla
Número 38

Aprender a escribir entraña una serie de compromisos nunca evidentes en sí mismos. Sin embargo, al inicio de los cursos de redacción siempre es de gran ayuda que las personas sepan qué es lo que implicará este proceso. ¿A qué debe estar preparada una persona que desea aprender a escribir? Para decirlo de manera simple: aprender a redactar implica que las personas escriban, hablen y lean mucho.

Sugerir la práctica constante de la escritura como una forma de dominar el proceso de composición rayaría en la obviedad si no fuera, como dice Natalie Goldberg, porque ésta siempre es discutida:

“It is odd that we never question the feasibility of a football team practicing long hours for one game; yet in writing we rarely give ourselves the space for practice.”1

En este sentido, es necesario recordar que la escritura es una habilidad y que el procedimiento natural para desarrollarla, como a cualquier otro tipo de destreza, es la práctica constante. Ésta brinda antes que nada experiencia, es decir, conocimiento de primera mano sobre los obstáculos más frecuentes en el acto de escribir y también sobre los recursos, estrategias y técnicas más fructíferas, aquellas que nos han permitido salir de nuestros apuros y bloqueos. Esto es importante pues tenemos que reconocer que la redacción de cada escrito se presenta casi siempre con dificultades y exigencias bastante propias y singulares, razón por la cual cada vez que escribimos parece como si lo hiciéramos por primera vez. En cambio, la experiencia adquirida a través de la escritura frecuente nos permite ver las similitudes entre las nuevas tareas de redacción y las que ya hemos realizado con anterioridad. Aplicamos, en suma, todo lo conocido a lo desconocido. Un beneficio adicional de la práctica y de la experiencia adquirida a través de ella es el sentimiento, gradualmente adquirido, de confianza en uno mismo; escribir, no cabe duda, es todo un desafío, pero si lo hemos enfrentado con cotidianidad sabremos que podremos contra él, que no nos vamos a rendir y que tampoco nos va a derrotar. En otras palabras, la práctica nos ayuda a sembrar en nosotros la confianza, pues terminar una cuartilla nos brinda la sensación de un pequeño triunfo, de una pequeña victoria, y de que hemos consolidado en nosotros la voluntad de continuar. Esta certeza, no imaginada, no soñada sino real y vigente, cristalizada en cuartillas, es la base de la confianza y de la valía de nuestra actitud y del peso de nuestra convicción, de la convicción de que nuestra perseverancia no ha sido derrotada. Cuando miremos hacia atrás, veremos un camino lleno de cosas escritas, que nos harán olvidar la desesperanza, el temor, la duda y el pesar en medio de las cuales escribíamos en algún momento; entonces podremos ver cada nuevo proyecto de escritura con confianza y optimismo. En suma, escribir con frecuencia es el equivalente del entrenamiento en las actividades deportivas: no sólo prepara y acondiciona nuestro cuerpo y nuestra mente, sino que, a su vez, nos proporciona el estado propicio para un desempeño satisfactorio. Pero, al igual que en las actividades físicas, una práctica rutinaria y ciega, una repetición automática de un comportamiento no asegura absolutamente nada; como señala la autora citada, Natalie Goldberg, es necesario acompañar la práctica constante de la escritura con el entusiasmo2; entusiasmo quiere decir alegría, convicción, participación consciente. Cualquiera que sea la actividad que utilicemos para ejercitar nuestras habilidades de redacción (escritura libre, diagramación, esquematización, elaboración de párrafos, revisión, etcétera), la totalidad de nuestra persona, nuestros sentidos, nuestras habilidades mentales, nuestras aspiraciones, proyectos y deseos deben estar con nosotros. En la práctica de la escritura, este ingrediente actitudinal, este añadido de la persona, su entusiasmo al redactar, es la clave, según Ray Bradbury, de la creatividad, de la generación de ideas, de la apertura mental.3

Hablar mucho, platicar con alguien acerca de lo que estamos escribiendo, es otro de los ingredientes indispensables en la mejora de nuestras habilidades escritas. La interacción cara a cara conlleva, en efecto, una serie de ventajas formidables. Para empezar, podemos conocer las reacciones del público ante nuestras ideas. Recordemos que, de hecho, un escrito debe producir una reacción en el lector; al menos esto es lo que se espera. Sin embargo, la respuesta al texto sólo puede esperarse a largo plazo; por consiguiente, esta circunstancia obliga a que durante el proceso de composición, el escritor debe hacer un enorme esfuerzo por tener presentes las posibles reacciones de la audiencia; debe, además, anticipar las dudas, las críticas y los rechazos a que darán lugar sus ideas.4 Por este motivo, hablar con alguien sobre el escrito que estamos elaborando es una manera de anticipar y de experimentar las reacciones inmediatas de una audiencia ante nuestras sugerencias; podremos, así, observar sus reacciones: ¿entendió o no?, ¿notó la existencia del algún problema?, ¿hizo observaciones críticas? En este sentido, hablar es una auxiliar muy importante para contemplar física e inmediatamente las reacciones de alguien ante la lectura de nuestra composición. Esta interacción colaborativa, creativa y fructífera entre el escritor y un público inmediato ha sido objeto de muchos estudios sobre el desarrollo de las habilidades escritas; estos estudios responden a un hecho muy simple y básico: tenemos que aprender a ejercer un papel importante en la mejora de la escritura de las personas que nos rodean, porque, por principio, no lo sabemos hacer. Es muy común que, cuando un compañero nos pide nuestra opinión sobre una de sus composiciones, nuestros comentarios no van mucho más allá de “Está bien” o “Sí, me parece un buen texto” o sus equivalente en el sentido negativo. Estas observaciones no son muy útiles; en cambio, para desempeñar un papel más significativo que esto, Lennart Björk e Ingegerd Bolmstand nos proponen una guía de acciones, dentro de las cuales se subraya, por ejemplo, que empecemos con las observaciones positivas (qué parte del texto nos gustó) y que nos refiramos al escrito en sus detalles y particularidades (qué frase nos gustó, qué idea concreta).5 Pero sin duda la interacción entre el escritor y su público inmediato ha sido objeto de una meticulosa organización por la brillante investigadora Linda Flower; para ella, el impacto más importante de esta interacción se da en el análisis del problema retórico: “Working with a collaborative partner is one of the best ways to explore a rhetorical problem and talk over an assignment. Talking to another person can help you make a plan To Do by making your goals more operational and letting you talk through a problem/purpose statement with a potential reader.”6

En suma, aprender a escribir también implica múltiples conversaciones; no se puede pretender platicar con cualquiera porque, como señalé más arriba, no todos saben cómo proporcionarnos ayuda valiosa, pero podemos formar círculos de amigos cuya finalidad sea aprender a ser útiles a los demás; no es que tengan que ser amigos sabios o especialistas, como nos indican en su excelente libro Booth, Colomb y Williams, pero sí que compartan con nosotros la convicción de que escribir es una forma de estrechar nuestros lazos recíprocos y que es uno de los medios más sofisticados para participar en la tarea común de pensar.7

Leer es otra de las actividades que acompaña al aprendizaje de la escritura. La necesidad de leer para escribir no se agota en la simple tarea de conseguir datos; no es así, proporcionándonos información, siendo el medio para convertirnos en conocedores de un tema, como la lectura mejora nuestra escritura. La verdad es que a través de nuestras lecturas nos ponemos en contacto con enfoques y perspectivas de análisis, modos de tratar los temas, estilos de escritura, todos los cuales estimulan y ensanchan nuestra imaginación; en ese sentido, más que una manera de conseguir datos o hechos, a través de la lectura formamos los modelos que guiarán nuestra propia manera de escribir. Leer un gran autor y hacer un esfuerzo por imitarlo dan un impulso enorme a nuestra forma de escribir. Ahora bien, no se trata de plagiar un estilo o de abolir nuestra identidad para parecernos a otro pero, como afirma Dorothea Brande, “...technical excellences can be imitated, and with great advantage. When you have found a passage, long or short, which seems to you far better than anything of the sort you are yet able to do, sit down to learn from it.”8

En otras palabras, mejora tu escritura leyendo: toma ese gran libro, ponlo sobre la mesa y aprende de él: pregúntate qué estrategias siguió, cómo enlazó las diferentes partes de su exposición, qué lenguaje utilizó, en qué tono lo hizo, cómo vinculó todo esto a su propósito. Además de esto, la lectura nos permite recordar las diferentes exigencias y usos a los que puede ser sometido un texto y, en ese sentido, nos permite atenuar el egocentrismo propio del escritor.
Cuando leemos nos ponemos en los zapatos de la audiencia y sabemos que, cuando estamos en este papel, deseamos saber, lo más pronto posible, cuál es la idea central del texto, cómo va a afectar nuestras creencias y conocimientos, en qué sentido es significativo para nosotros. En la medida en que éstas sean las demandas que planteemos a los textos que leamos, de la misma manera las deberemos aplicar a nuestros escritos; la constante lectura, en suma, nos conducirá, a la hora de escribir, a buscar estrategias que hagan a nuestro texto fácil de leer, más que fácil de escribir.

Para concluir, podemos observar cómo aprender a escribir reclama nuestra presencia de una manera muy intensa; pero sucede lo mismo, como lo mostró desde hace mucho tiempo Mortimer Adler9, si queremos aprender a leer o a expresarnos oralmente con eficacia. El aprendizaje de las destrezas del lenguaje nos requiere en nuestra integridad; aprender a escribir no consiste en una simple manipulación de signos, no es exactamente como aprender a usar un desarmador, aprender a escribir a máquina o a andar en bicicleta, nos obliga a desempeñarnos en la totalidad de nuestro ser simbólico. En ese sentido, si se puede expresar de esta manera, nos desafía a engrandecer nuestra humanidad.

Notas:
1 Natalie Goldberg. Writing Down the Bones. Pág. 112 “In order to improve your writing, you have to practice just like any other sport. But don’t be dutiful and make it into a blind routine. (...) Don’t just put in your time. That is not enough. You have to make great effort. Be willing to put your whole life on the line when you sit down for writing practice. Otherwise you are just mechanically pushing the pen across the page and intermittently looking at the clock to see if your time is up.” Ibid. pág. 131.3 “Tenga esto por seguro: cuando habla el amor sincero, cuando empieza la admiración franca, cuando surge el entusiasmo, cuando el odio se riza como humo, no hay duda de que la creatividad se quedará con usted toda la vida.” Ray Bradbury. Zen en el arte de escribir. Pág. 43.4 Una breve lista de las preguntas que debemos tener presentes acerca de la audiencia: “Ask yourself questions about your readers: What can I expect them to know and not know? What do they believe and value? How do I want to affect them by what I say? What attitudes and claims will meet with their approval? What will offend them? What objections may they have to my ideas, and how can I anticipate and counter those objections?” Thomas Kane. The New Oxford Guide to Writing. Pág. 6.5 Lennart Björk e Ingegerd Bolmstand. La escritura en la enseñanza secundaria. Págs. 45 y ss.6 Linda Flower. Problem-Solving Strategies for Writing. Pág. 109.7 “Haga pausas regulares para explicar lo que ha aprendido a personas no expertas. Intente articular una explicación coherente de cómo y por qué lo que ha aprendido se relaciona con su pregunta y lo lleva hacia una resolución de su problema. Dele a sus amigos informes de progreso y luego hágales preguntas. ¿Tiene esto sentido para vosotros? ¿Estoy olvidando algún aspecto o cuestión importante? Después de lo dicho, ¿qué más les gustaría conocer? Sacará provecho de sus reacciones, pero aún más del mero acto de explicar sus ideas a no especialistas.” Wayne C. Booth y otros. Cómo convertirse en un hábil investigador. Pág. 101.8 Dorothea Brande. Becoming a Writer. Pág. 106.9 Mortímer Adler. Cómo leer un libro. Págs. 111 y ss.

Referencias:
Adler, Mortimer. Cómo leer un libro. México, IPN, (1961) 1992. 318 págs.Björk, Lennart e Ingergaden Blomstrand. La escritura en la enseñanza secundaria. Los procesos del pensar y del escribir. España, Graó, 1994. 255 págs.Booth, Wayne C. y otros. Cómo convertirse en un hábil investigador. España, Gedisa, 2001. 318 págs.Bradbury, Ray. Zen en el arte de escribir. España, Minotauro, (1994) 1998. 145 págs.Flower, Linda. Problem-Solving Strategies for Writing. New York, Harcourt Brace College Publishers, (1981) 1993. 331 págs.Goldberg, Natalie. Writing Down the Bones. Freeing the writer within. Boston, Shambhala, 1986. 172 págs.Goldberg, Natalie. La escritura, una terapia creativa. España, Oniro, (1990) 2001. 219 págs.Goldberg, Natalie. El rayo y el trueno. Pasión y oficio de escribir. España, La Liebre de Marzo, (2000) 2001. 306 págs.Kane, Thomas S. The New Oxford Guide to Writing. New York, Oxford University Press, 1988. 327 págs.

Lic. Martín Fontecilla Departamento de Letras, ITESM, Campus Estado de México, México.